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sábado, 26 de julio de 2014

¿Por qué llorar cuando se puede reír?

Probablemente aceptar la nueva realidad cuando se pierde a un ser querido es uno de los retos más difíciles de afrontar. Sin duda, se hace muy difícil continuar cuando se pierde a un compañero, a un amigo algún hijo… El sentimiento de pérdida, el dolor y la tristeza pueden disminuir el deseo de vivir y de volver a reír. Así y todo, debemos continuar hacia adelante y encontrar una razón por la cual vivir, si bien puede llevar un buen tiempo hasta encontrarla.
Luisa es una mujer de 67 años de edad que contagia a todo quien está cerca de ella con su alegría, su energía y sus ganas de vivir. Es una persona contenta y muy positiva. Sin embargo, su vida últimamente no fue fácil. Hace unos 3 años perdió a su esposo, José, su compañero de la vida y su mejor amigo. Ella lo describe como un hombre que se dedicó toda su vida a ayudar a toda persona que conocía, noble y generoso, un padre ejemplar y un esposo extraordinario. El día en que murió, Luisa enterró también una parte de ella. Amaba a su marido y se completaban el uno con el otro. Por el primer año Luisa no dejó de llorar. Sufrió mucho por la perdida, raramente salía de su casa, no tenía ánimos de ir a trabajar y frecuentemente decía: “no entiendo de donde me salen tantas lágrimas.” El dolor era tan intenso que a veces creía que no sobreviviría mucho más tiempo sin su querido esposo.
Un día, casi sin percatarse paró de llorar. Se dio cuenta de lo afortunada que había sido por haber compartido cuarenta años maravillosos con su esposo, recordó con gratitud la buena vida que había tenido, llena de grandes logros y buenos recuerdos que quedarían atesorados en su memoria. Decidió utilizar todo esto como un estandarte que le daría fuerza y la ayudaría a continuar hacia adelante. El regalo y el privilegio que ella había tenido los utilizaría como una inspiración para continuar su vida, impartiendo un buen ejemplo para sus hijos, nietos y amigos.
Hoy en día, estar cerca de Luisa es muy agradable y ameno. Disfruta contando cuentos y anécdotas que cautivan la atención de uno y entretienen. Transmite una buena energía, una alegría contagiosa y es una fuente de gran inspiración. Luisa le canta a la vida, sonríe y trata de animar y alentar a toda persona que se encuentra cerca de ella. ¿Usted también le canta a la vida?

martes, 20 de mayo de 2014

domingo, 11 de mayo de 2014

DEJA DE ESCAPAR





Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10 Mientras Jesús enseñaba, se le acercaron muchos de los que cobraban impuestos para el gobierno de Roma, y también otras personas a quienes los fariseos consideraban gente de mala fama. Al ver esto, los fariseos y los maestros de la Ley comenzaron a criticar a Jesús, y decían: Este hombre es amigo de los pecadores, y hasta come con ellos. Al oír eso, Jesús les puso este ejemplo: Si alguno de ustedes tiene cien ovejas, y se da cuenta de que ha perdido una, ¿acaso no deja las otras noventa y nueve en el campo y se va a buscar la oveja perdida? Y cuando la encuentra, la pone en sus hombros y vuelve muy contento con ella. Después llama a sus amigos y vecinos, y les dice: ¡Vengan a mi casa y alégrense conmigo! ¡Ya encontré la oveja que había perdido!

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. (Lucas 15:1-7)
¡Nadie puede escapar de la mirada de Dios! Según la relación que mantenemos con Él, o nos molesta su mirada, o nos tranquiliza. Si conozco a Dios sólo como juez supremo, seguramente que no me sentiré muy cómodo, pero si por la fe le he recibido como mi Padre, como el que me ama y me ha perdonado, entonces estaré feliz de saber que nada escapa de su control, ni mis problemas, ni mis preocupaciones, ni mis dudas, ni mis penas. Seré capaz de reconocer que cada una de esas circunstancias me invitan a acercarme más aún a Él.

Este día El te sigue buscando y te llama por tu nombre. Sabe lo que te impide volver a Él, pero te recuerda una vez más que Te Ama, tal como eres y tan solo espera que dejes hallarte y le permitas que te lleve en sus brazos. Solo bajo su custodia estarás seguro. Ninguna fuerza exterior ni debilidad interior puede arrebatarte de la mano del Buen Pastor, que dio su propia vida por ti, para salvarte.


Acércate sin temor a Aquel que quiere ser tu Salvador y darte la paz que has estado buscando. Al que puedes confiarle todas tus preocupaciones y necesidades, sabiendo que en ningún momento te desamparará ni dejará porque prometió estar contigo todos los días de tu vida. No aplaces el momento de dar ese paso. ¿Quién sabe si mañana ya sea demasiado tarde?




CON MIEDO A VIVIR

¿Te ha ocurrido que por miedo no te atreves a comenzar una nueva etapa o dar un paso adelante?. 

Creo que eso es algo muy común cuando el temor se apodera de nosotros y dejamos que pensamientos de fracaso se adueñen de nuestros sueños. Tal vez, no te animas a salir de tu ciudad, a comenzar una carrera, a alejarte de una persona, a tomar una decisión definitiva o dar oportunidad a otras para que entren en tu vida, etc. y todo por miedo al fracaso, a caer, equivocarte, quedarte aparentemente solo (a) o sufrir.

No sólo debes dejar a Dios tus metas, sueños y anhelos, si no también tus miedos para que se conviertan en certezas y puedas agarrarte de las armas que Dios te dio para mantenerte de pie: sabiduría, confianza en ti mismo (a) y fortaleza, para que cuando el momento de cambiar llegue no caigas.

Dios te dice: Pero el que me obedezca vivirá tranquilo, sosegado y sin temor del mal Proverbios 1:33
No temas más, agárrate de cada una de las promesas de Dios y camina por fe y en victoria, pues al igual que con Josué Dios te respaldará: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. Josué 1:9

Cada tropiezo no es una derrota, es una lección, no temas caer pues tienes un Padre que te sostiene.
Hoy es el día, ponte en manos de Dios y toma la decisión, arriésgate, camina y cumple lo que has soñado. No estás solo (a).

Al igual que el ave no tiene miedo de que la rama se rompa cuando se posa en ella porque sabe que tiene alas para volar y no caerá, tú tienes a Dios que no sólo te dará las alas para volar, sino que lo hará contigo.

No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte. Jeremías 1:8

Deja el temor de lado y comienza a vivir.